inocencia

odio la inocencia. la odio porque me hace ver como un tipo egoista, mentiroso, del que no se puede confiar. cuando me enfrento a la inocencia mis aprendidos rituales sociales, mi elocuencia, los vestidos con que me arropo se hacen trizas. me atoro, tartamudeo, dejo de ser yo o mejor dicho, me hago más yo, me presentó con todos mis errores, mis temores salen a flote, me quedo callado, concentrado, mudo y como el agua que se ba congelando me hago pesado, doloroso, resquebrajable. tengo que salir huyendo, tengo que ocultarme. pero la inocencia es el ojo de dios que te persigue, que te ilumina aunque te ocultes, te dice porque lo has hecho, es más, te pregunta qué has hecho. y mi ser social se sufre, se llora con patetismo. tiene que reconocer que se miente a si mismo, aunque no quiera en el fondo admitirlo.

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Un comentario en “inocencia

  1. Hay que veces que existe esa mirada casi infantil, como si el mundo parase por un momento y el miedo hubiese dejado de existir. En ese instante, parece que la inocencia recobra un sentido.

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