Reconstruccion 1

Al mediodía nos volvimos a encontrar con nuestro nuevo amigo en la terraza del hotel. Le estabamos comentando amistosamente la cara o máscara terrible de resaca que llevaba cuando de pronto él advirtió que había caído una mosca dentro de su dry martini y que ´´esta intentaba sin fuerzas ya, aunque a la desesperada, trepar de nuevo al exterior. Nos dirigió una mirada tremenda y sonrió, mostrando sus colmillos de nosferatu en todo su esplendor. Después, tomo una cucharita y sacó elegantemente la mosca del vaso y la sacudió sobre una servilleta de papel. Un gesto delicado por parte de nuestro amigo. La mosca, al poco rato, comenzó a agitar las patas de delante y, alzando su minúsculo cuerpo empapado, comenzó la heroica y conmovedora labor de lñimpiarse el dry martini de sus alas. Poco a poco, la mosca fue recuperándose y volviendo a la vida. Nuestro amigo no dejaba de observarla. “Es tu obra benefica del día”, le dijo mi esposa. Entonces él vio que la mosca iba a volver a volar y parece que esto no le gustó. Valiéndose de nuevo de la cucharita, volvió a empaparla de dry martini. Y así hasta tres veces, hasta que la mató. “Era valiente”, nos dijo nuestro amigo, “pero yo tengo resaca y no estoy para perdonar la vida a nadie.”

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