Reconstrucción 2

Nosotros - y eso es decir muchos- no nos ponemos en camino para conquistar tierras, derrotar a los indios o llenarnos las manos de oro y diamantes. Partimos para conquistar una gran biografía que brote en una tierra pedregosa que no sólo no produzca esmeraldas ni zafiros, sino tampoco patatas, y que apenas dé derechos de autor. Pero la guerra contra los infortunios y las penalidades que nos espera allí no es menos dura que la guerra contra los indios, aunque tampoco menos interesante. Y los tesoros ya no podremos aceptarlos con engaños; a cambio de perlas de cristal, camisas de colores o un poco de tabaco no recibiremos pieles ni oro. Lo pagaremos todo con nuestro mejor potencial, con espíritu, con poesía, con sentimiento, con manos trabajadoras y ojos certeros. Por tanto, nos será muy preciado no sólo lo que recibamos, sino el precio que le pongamos a lo conquistado. Al parecer hemos aprendido algo de honradez a lo largo de la historia de la humanidad, y hemos aprendido que cuando pagamos demasiado poco a veces podemos recibir todavía menos. Gracias por la iluminación Anto.

julio 1, 2009. Re. Deja un comentario.

Reconstruccion 1

Al mediodía nos volvimos a encontrar con nuestro nuevo amigo en la terraza del hotel. Le estabamos comentando amistosamente la cara o máscara terrible de resaca que llevaba cuando de pronto él advirtió que había caído una mosca dentro de su dry martini y que ´´esta intentaba sin fuerzas ya, aunque a la desesperada, trepar de nuevo al exterior. Nos dirigió una mirada tremenda y sonrió, mostrando sus colmillos de nosferatu en todo su esplendor. Después, tomo una cucharita y sacó elegantemente la mosca del vaso y la sacudió sobre una servilleta de papel. Un gesto delicado por parte de nuestro amigo. La mosca, al poco rato, comenzó a agitar las patas de delante y, alzando su minúsculo cuerpo empapado, comenzó la heroica y conmovedora labor de lñimpiarse el dry martini de sus alas. Poco a poco, la mosca fue recuperándose y volviendo a la vida. Nuestro amigo no dejaba de observarla. “Es tu obra benefica del día”, le dijo mi esposa. Entonces él vio que la mosca iba a volver a volar y parece que esto no le gustó. Valiéndose de nuevo de la cucharita, volvió a empaparla de dry martini. Y así hasta tres veces, hasta que la mató. “Era valiente”, nos dijo nuestro amigo, “pero yo tengo resaca y no estoy para perdonar la vida a nadie.”

junio 13, 2009. Re. Deja un comentario.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.